Del baile
En un cortijo de lámparas
baila una niña entre parras,
de maderas son las noches,
se hacen candelas al alba,
de los tacones la esencia
con percusión se levanta,
qué vértigo en la cintura,
carruseles sin costura
en colores se desatan;
manos de laurel hechizan,
en relámpagos levantan
un destello de abanicos,
y al desplante, rueda el alma.
Peculiares estolones
con nuevo ardor de la planta;
el sonido mueve el sueño
y se hace candela al alba.
Sobre el sombrero del mundo
se deslían las cigarras,
y entre tablas,
canastos al sol sediento
bordados de caña gitana.
Francisco Rodríguez Herrera
Del libro: "El cuerpo de la amapola"
En un cortijo de lámparas
baila una niña entre parras,
de maderas son las noches,
se hacen candelas al alba,
de los tacones la esencia
con percusión se levanta,
qué vértigo en la cintura,
carruseles sin costura
en colores se desatan;
manos de laurel hechizan,
en relámpagos levantan
un destello de abanicos,
y al desplante, rueda el alma.
Peculiares estolones
con nuevo ardor de la planta;
el sonido mueve el sueño
y se hace candela al alba.
Sobre el sombrero del mundo
se deslían las cigarras,
y entre tablas,
canastos al sol sediento
bordados de caña gitana.
Francisco Rodríguez Herrera
Del libro: "El cuerpo de la amapola"
