Después de tanta ausencia
Qué ha quedado
después de tanta ausencia:
unas lágrimas insípidas y secas,
unas cartas manuscritas,
hoy pasadas de moda;
leer de vez en cuando las esquelas,
a ver si asalta el asombro,
pensar en el nombre de tu pueblo
para organizar de tu cara
el recuerdo.
(Sin embargo, de tu voz la melodía
no abandona mis oídos,
y no encuentro en ninguna todavía
la manera de acariciarte el cabello).
Después de tanta ausencia
han pasado por mi lecho
noches de insomnio y desvelo,
gente que nunca te vio,
jóvenes que no te conocieron
ni oyeron mencionar tu nombre.
Parece que sólo pasaste
por mi historia…
El otro día le pregunté a otra
si eras tú,
y ni siquiera volteó para mirarme…
Haz un milagro otra vez.
¡Aparécete!
Qué ha quedado
después de tanta ausencia:
unas lágrimas insípidas y secas,
unas cartas manuscritas,
hoy pasadas de moda;
leer de vez en cuando las esquelas,
a ver si asalta el asombro,
pensar en el nombre de tu pueblo
para organizar de tu cara
el recuerdo.
(Sin embargo, de tu voz la melodía
no abandona mis oídos,
y no encuentro en ninguna todavía
la manera de acariciarte el cabello).
Después de tanta ausencia
han pasado por mi lecho
noches de insomnio y desvelo,
gente que nunca te vio,
jóvenes que no te conocieron
ni oyeron mencionar tu nombre.
Parece que sólo pasaste
por mi historia…
El otro día le pregunté a otra
si eras tú,
y ni siquiera volteó para mirarme…
Haz un milagro otra vez.
¡Aparécete!