Es suficiente el tiempo
No hacen falta
las cenizas ni los huesos
como evidencia de la muerte.
La ausencia en el tiempo
y el silencio en el viento
son suficiente,
muchas veces
durante treinta años
de búsqueda
para pensar que ya no existe
el motivo,
o que se ha perdido,
irremediablemente,
en el territorio
de algo más
que cien por treintaicinco.
No hacen falta
las cenizas ni los huesos
como evidencia de la muerte.
La ausencia en el tiempo
y el silencio en el viento
son suficiente,
muchas veces
durante treinta años
de búsqueda
para pensar que ya no existe
el motivo,
o que se ha perdido,
irremediablemente,
en el territorio
de algo más
que cien por treintaicinco.