5. todo lo que decimos...



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5. todo lo que decimos...
Todo lo que      decimos
inaugura            distancias,/
estructura de modo distinto lo
que somos/ y nuestra relación
con lo que existe,/ cambia de
decorado y cambia de guión,/
modifica el sentido de      las
leyes/ y nos hace asumir
actitudes y fines/ que antes ni
siquiera imaginábamos.
       
Por eso las palabras      nos
escriben,/ es decir,      nos
tornean, nos labran,      nos
dibujan./ Para ser      más
exactos: las palabras,/ lejos de
ser pasivos instrumentos/ en
nuestras manos, son gigantas
poderosas/ desde aquí puedo
ver el grosor      de sus
músculos,/            sus  ojos
inyectados, la determinación/
que demuestran sus gestos)
que nos usan/ como materia
prima para hacerse sus casas.
       
Las palabras nos hablan, las
palabras/ nos habitan. Por eso
decir lo que nos      dice/ (o
hablar lo que nos habla, callar
lo que nos calla,/ escribir lo
que escribe nuestra vida)/ es
mucho más que un acto/ de
aceptación de la existencia;
es/ poner una semilla en la
palabra/ para que diga lo que
somos; es/ seducir la palabra y
penetrarla/ para que      nos
alumbre y nos lleve a su casa:/
y nos lleve a una casa que es la
nuestra.
       
Frente a todos aquellos/ que
están donde no están      y no
están donde están,/ frente a
todos aquellos que al vivir/en
una casa ajena en      realidad/
habitan una cárcel,/ la poesía
y el amor nos hacen/      libres
para elegir una casa      y un
mundo/ y nos dejan abiertos
para ser elegidos/ por la casa y
el mundo que elegimos.
       

       

Y cuando afirmo      «todo lo que
decimos» quiero/ decir la que
decimos con sentido:/ aquello
que se dice por      medio de
nosotros/ (la poesía y el amor,
la luz/ y los bosques y el mar,
la nada y el olvido...),/ aquello
que bautiza las medidas      del
mundo/ (rediseña la planta de
la casa),/ aquello que le da      al
mundo otra apariencia/      sin
por ello impedir      que siga
intacto/, aquello, en fin,      que
afirma la que es/ en      vez de
destrozarlo, de ignorarlo,/      de
pasar a su lado      con los ojos
borrándose.