La amante (2)
En la dignidad de una alcoba desnuda
quiero poseerte.
Ni una planta siquiera,
porque en ese instante somos del desierto.
Barrancos amordazados, alquileres imprecisos.
El verano en el frescor extraviado de tus brazos.
La delicia de no comprenderte
durante un instante. Cómo podría alejarme.
Y hay de repente
algo abrupto en tus manos, y te amo.
2
La voz parece arraigar en los pulmones.
Recorro sus raíces en el interior de tu sexo.
Te beso los labios
del rostro y de la vulva.
Me tiendo sobre ti para no oír tu voz
desde la boca, sino para sentirla
en los más hondo de tu cuerpo.
Déjame levantar el triunfo de tu hálito
por encima de los tejados de la ciudad.
Te amo porque en ti
todo tiene palabra
En la dignidad de una alcoba desnuda
quiero poseerte.
Ni una planta siquiera,
porque en ese instante somos del desierto.
Barrancos amordazados, alquileres imprecisos.
El verano en el frescor extraviado de tus brazos.
La delicia de no comprenderte
durante un instante. Cómo podría alejarme.
Y hay de repente
algo abrupto en tus manos, y te amo.
2
La voz parece arraigar en los pulmones.
Recorro sus raíces en el interior de tu sexo.
Te beso los labios
del rostro y de la vulva.
Me tiendo sobre ti para no oír tu voz
desde la boca, sino para sentirla
en los más hondo de tu cuerpo.
Déjame levantar el triunfo de tu hálito
por encima de los tejados de la ciudad.
Te amo porque en ti
todo tiene palabra
y en su frontera
y en la frontera el silencio
ungido, terrible, manantial.
