Meditacion
Reclinado sobre la balaustrada de
mi plenitud, observo el horizonte
de una lejana primavera;
la mansedumbre
de una ola, me acaricia los pies, y abre
la puerta de mi senectud.
Reclinado sobre la balaustrada de
mi plenitud, observo el horizonte
de una lejana primavera;
la mansedumbre
de una ola, me acaricia los pies, y abre
la puerta de mi senectud.
