A los niños caraqueños de los cerros
A los Niños Caraqueños de los Cerros
¡Grita, grita niño!
¡Arráncate tu costra!
Debajo de ella esta tu sangre viva,
mira el cielo azul de la patria grande,
¡Grita, grita niño de los cerros!
Amasa tu barro con tu propia saliva,
con el agua que hiede y pasa por debajo.
Amasa bien tu bola con tus dedos,
tírala fuerte con tu sudor chiquito.
Ella irá hacía allá abajo contra los
herederos de la España americana.
Amásala fuerte con tu barro, tu sangre
y con el agua de los ríos sucios que te robaron.
Templa bien la bola con las lágrimas de tu madre.
Pónle un cordel a tu lata vacía,
¡Grita, fuerte, fuerte!
Chupa la gota de sangre que sale de tu dedo
y ¡Grita más fuerte!
A los Niños Caraqueños de los Cerros
¡Grita, grita niño!
¡Arráncate tu costra!
Debajo de ella esta tu sangre viva,
mira el cielo azul de la patria grande,
¡Grita, grita niño de los cerros!
Amasa tu barro con tu propia saliva,
con el agua que hiede y pasa por debajo.
Amasa bien tu bola con tus dedos,
tírala fuerte con tu sudor chiquito.
Ella irá hacía allá abajo contra los
herederos de la España americana.
Amásala fuerte con tu barro, tu sangre
y con el agua de los ríos sucios que te robaron.
Templa bien la bola con las lágrimas de tu madre.
Pónle un cordel a tu lata vacía,
¡Grita, fuerte, fuerte!
Chupa la gota de sangre que sale de tu dedo
y ¡Grita más fuerte!
