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Al dios que olvidó su nombre - Poemas de Nina Lozano Copado



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Al dios que olvidó su nombre
Poema publicado el 22 de Septiembre de 2009

AL DIOS QUE OLVIDÓ SU NOMBRE

Al dios que olvidó su nombre.
A las palabras que gimen desoladas
de olvidos.
Al astro que convierte mi corazón
en un thriller de misterio
cuando me baño
en la laguna de la muerte.

A la muerte fría de un amor no digerido.
A un beso pegado a la lengua
y a su fétida indigestión.
A quien inventó la palabra deslealtad y
luego murió de pena
en un instante de terciopelo gris.

Al delito y al uniforme delictivo.
A cualquier palabra
que signifique “te quiero tanto que…”

A Unamuno y su tempestad interna.
A su muerte .
Al dolor de quien no sabe morir
A mi cáncer de mama
que no sé bien que es de él.
Al médico y su fatuo poder
Al dolor de la muerte sola e incomprendida.
sin compaña ni regusto amoroso.

Al lenguaje de las palabras
que no existen.
A las palabras de las manos y de los gestos
que buscan un juzgado de guardia
paras sordos de sentimientos.
Al lenguaje de Babel
sabio de no querer saber.

A los amigos que escuchan tanto
A los amigos que escuchaban tanto..
A Niño Pepe ,a Patufa, a Paco ,
a María y a Manolo Alcubilla.
A quien se fué a deshora
y a su blanca palidez.
Al dolor que se crece en el misterio de sus sombras.

A la confusión maldita del alma.
A la alevosía de la prepotencia
y a la impotencia
de ser manipulado.
A los guardianes de la fé del mundo
cuando se aferran a sus escrupulosos calendarios de control.
Y a sus bombas ciegas

A la luz cálida
que recorre mi corazón
cuando cree todo lo que le comenta su conciencia.

A la patera y su globalización.
Al asesino de la patera.
A su dueño.
Y a la catástrofe de ahogar un horizonte que llora.
A los dueños de los nombres que faltan.

A las columnas dóricas de nuestros instantes amorosos.
Al instante que se cree contabilizador de la nada.
Al dios de la política de los despolitizados de creencias.
A las creencias y sus excesos.
Al desajuste entre la verdad de los unos y la mentiras de los otros.
A este estilo adivinatorio .
A la impotencia de demostrar donde hay una verdad
que remueva
por dentro cada conciencia.

Al sentido común de Octavio Paz
y al corazón de la poesía.
A su trasgresión que no vende ni compra.
Al deseo de que los sabios decidan ser concejales
de los suburbios de la vida.

A la última gota de alcohol
que deja el alma en manos de la inconsciencia.
Al mas bello poema de amor
que pudiera ser
comprendido
por el universo entero.
A su voz en el planeta.

Al esquizofrénico convertido en Platón de creencias.
A la conciencia defenestrada
en los abusos de poder.
A mi misma que no sé calmar mi dolor.
A la moralina de la vida confundida
y aupada a la eternidad
de un desastre controvertido de dudas e infinitos magisterios.

A los pueblos y países
que eligieron un presidente de gestos azules
como mis antipoemas ,
y que dice que todos podemos elegir si nos casamos. O nó.
Y si dejamos de pegar tiros al horizonte de las miradas.

A la agonía de mi abuela
que sin letras para escribir
era el mas bello poema.
resplandecíendo en luces de sabor humilde y
Watios inconmensurables.

A las mujeres a las que les falta un poco de hombre y
A los hombres que adolecen de ser algo mas mujeres.
A las palabras trasnochadas.
A la identidad acosada por la cultura de las costumbres.
A la validación inconsciente
de las costumbres.

Al hombre republicano
que murió asesinado por ser republicano.
A lo que pasó mi padre
porque su padre fue asesinado cuando él
tenia diez años.

A una ciudad que quería convertirse
en la estrella del universo.
A los habitantes de ésa ciudad
ávidos de narcisismo y conmiseración.

A los monumentos que se erigen
como espejos ciegos de poder
olvidando las elegías que rodean sus corazones.

A la lectura de un Poeta en Nueva York.
A García Lorca y sus secretos viajes a Cuba.
A como recuerdo a María Teresa
amor de toda la vida de Alberti.
A las puñaladas del amor.

A la despedida y a su vuelta.
A Paulo Coelho
que aprendió a despedirse “ a la francesa”.
Al mundo en el que he nacido
a la belleza y a sus sombras.


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