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Orgullo y enfados trágicos - Poemas de Pablo Muñoz



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Orgullo y enfados trágicos
Poema publicado el 26 de Junio de 2010

Solo una noche más sin discusión pues ya se han  transformado en rutina diaria.
Creo que me iré de aquí sin despedirme ya que tu orgullo y enfado no permiten que sigamos.
Yo salí a caminar mientras que tú abordaste tu auto y te fuiste rápido sin mirar atrás.
Iba caminando, arrepentido por todo lo que dije, cuando de pronto suena mi teléfono celular. Era un número desconocido.
Alo?-dije- y desde ese momento supe que algo había pasado.
Sin pensar en como reaccionaria me dijeron  “conoces a… Y yo sin más preámbulo dije: si, es mi novia. A lo que me respondió- está muerta!
El celular calló al piso y ni siquiera el golpe del aparato en el suelo me hizo reaccionar.
Una lágrima de arrepentimiento comenzó a rodar por mi mejilla, mientras recordaba que por mi culpa pasaba todo esto.
Decidí ir al lugar de aquel accidente y cuando llegué solo vi a un tumulto de personas que rodeaban aquel vehículo que le había arrebatado la vida a ese ser que amaba.
Me acerque corriendo y llorando, empujando y maldiciendo.
El auto estaba volcado, el cuerpo no se divisaba, lo único que logré ver fue su brazo que por la ventana sobresalía.
Su mano estaba empuñada como apretando algo. Era un trozo de papel que entre sus dedos se arrugaba.
Eran palabras de ella, que al leerlas noté que llantos las escribió.
“te quiero, te amo eso no lo olvides, pero perdóname por lo que haré. No te lo mereces, pero algo me ínsita a hacerlo y no tengo mas reparo que obedecer. El amor trasciende lo físico que tarde o temprano se transformará en algo ficticio. Adiós”
La nota terminaba con gotas de sangre que decían lo que había ocurrido. Se había pegado un tiro.
Yo me derrumbe sobre mis rodillas justo a un lado de aquel cuerpo inerte y ensangrentado, solo pensando en volver atrás el tiempo, pero me invadía el cólera al saber que no era posible.
Logre comprender que por mi culpa terminé por matar al amor de mi vida, que por orgullos y enfados desencadenaron aquel final tan trágico.
Decidí levantarme, prácticamente en contra de mi voluntad, y caminé sin rumbo en la noche culpándome de todo lo sucedido.
Sin pensar hacia donde me dirigía, fui desapareciendo entre la neblina poco a poco hasta que ya nada de mi se veía en esa fría noche de orgullos y enojos trágicos.


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