Gustavo Adolfo Becquer



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Gustavo Adolfo Becquer

Poeta español nacido en Sevilla en 1836 y fallecido en Madrid en 1870.
Es uno de los grandes poetas románticos del siglo XIX. Sus rimas suponen el punto de partida de la poesía moderna española. Se inició en el arte pintando al lado de su padre y hermano, pero la abandonó en 1854 cuando se dedicó por completo a la literatura.
Autor también de «Historia de los templos de España» y «Cartas literarias a una mujer».


vi
Fatigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo
del sal... [leer completo]
x
Como en un libro abierto
leo de tus pupilas en el fondo.
¿A qué fingir el labio
risas... [leer completo]
xiv
Alguna vez la encuentro por el mundo
y pasa junto a mí
y pasa sonriéndose y yo digo
¿... [leer completo]
xv
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
y que no se sabe dónde
temblando se clava... [leer completo]
xviii
¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y a su beso de lumbre
brilla... [leer completo]
xix
¿Cómo vive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en el... [leer completo]
xxi
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía!, ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

xxii
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso.

xxiv
Las ropas desceñidas,
desnudas las espadas,
en el dintel de oro de la puerta
dos ánge... [leer completo]
xxvi
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que ... [leer completo]
xxviii
Antes que tú me moriré: escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano... [leer completo]
xxxiii
Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse... [leer completo]
xxxviii
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a ... [leer completo]
xli
Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va semb... [leer completo]
xlii
Sacudimiento extraño
que agita las ideas
como huracán que empuja
las olas en tropel.... [leer completo]
xliv
Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón...... [leer completo]
xlv
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién s... [leer completo]
xlviii
Fingiendo realidades
con sombra vana,
delante del Deseo
va la Esperanza.
Y sus m... [leer completo]
liii
Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
n... [leer completo]
lix
¡Cuántas veces al pie de las musgosas
paredes que la guardan
oí la esquila que al mediar l... [leer completo]
lxi
No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño
pues... [leer completo]
lxvii
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pi... [leer completo]
lxix
Es cuestión de palabras y no obstante
ni tú ni yo jamás,
después de lo pasado, convendremo... [leer completo]
lxxix
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
verdes los tienen las náyades,... [leer completo]
lxxxi
Apoyando mi frente calurosa
en el frío cristal de la ventana,
en el silencio de la oscura ... [leer completo]
lxxxvii
Lejos y entre los árboles
de la intricada selva
¿no ves algo que brilla
y llora? Es u... [leer completo]
lxxxix
Negros fantasmas,
nubes sombrías,
huyen ante el destello
de la luz divina.
Esa l... [leer completo]
xc
¿No has sentido en la noche,
cuando reina la sombra
una voz apagada que canta
y una i... [leer completo]
xci
Para encontrar tu rostro
miraba al cielo
que no es bien que tu imagen
se halle en el ... [leer completo]
xcvi
Si copia tu frente
del río cercano la pura corriente
y miras tu rostro del amor encendido,... [leer completo]
cantiga de «la promesa»
I

La niña tiene un amante
que escudero se decía;
el escudero le a... [leer completo]
la rosa de pasiÓn



Una tarde de verano, y en un jardín de Toledo, me refirió esta singular histori... [leer completo]

introducciÓn sinfÓnica
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos ... [leer completo]
la mujer de piedra
(Fragmento)


Yo tengo una particular predilección hacia todo lo que no puede vulgarizar e... [leer completo]

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